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LA CONCENTRACIÓN DE LOS SERVICIOS FINANCIEROS

 Publicado:  02/10/2019

Blackrock, el pulpo total


Por Luis C. Turiansky


Fundada en 1988, la compañía BlackRock Inc. de Nueva York maneja por sí sola 6,28 billones de dólares[1] (datos de diciembre de 2017). Se dedica a la gama completa de servicios al inversor y continuamente diseña nuevas ofertas. Dada su envergadura, comenzó a llamársele "la Bestia" o "Leviatán", en alusión al animal mítico que aparece en el Libro de Job.

Señala Creditloan (27.2.2019, artículo de la redacción) la gran concentración que presenta el sector de gestión de inversiones en Estados Unidos, donde cerca del 99,7% de los flujos registrados corresponde a apenas 185 fondos, de un total de 70.000. No obstante, Blackrock, la compañía que justifica este análisis, no se ha limitado a los fondos dominantes, sino que ha diversificado su oferta para interpelar a todos los eventuales interesados, incluidos los de menor peso económico. Puede entonces combinar la inversión activa mediante los fondos cotizados en la bolsa (exchange-traded funds o ETF), con la inversión pasiva tradicional. También ha introducido fondos de pensiones, para atraer a los clientes del caso.

LA LUCHA POR LOS MERCADOS

Toda empresa capitalista, al llegar a cierto grado de desarrollo, tiende a expandir sus actividades fuera del territorio de origen. En el caso que nos ocupa, sin embargo, parecería que Blackrock todavía se encuentra en la etapa de exploración de las posibilidades. El sondeo efectuado por la compañía en 2017 en la Argentina (véase Argentina en la mira, El País, Montevideo, 12.1.2018) muestra la cautela con que trata el tema. Los posteriores resultados de las elecciones locales en el país hermano este año han reducido el entusiasmo inicial y por lo visto los jerarcas de la empresa gestora han decidido esperar a ver qué pasa en los comicios de octubre.

Obstáculos distintos impidieron la entrada triunfante del consorcio en México, donde el fundador y presidente de la empresa, Larry D. Fink, se deshizo primero en elogios hacia el nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador, pero cuando le sugirió que Blackrock podía invertir en el plan de desarrollo del Istmo de Tehuantepec, [2]"AMLO" le contestó que el proyecto estaba reservado a los capitales mexicanos (Forbes México, 3.5.2019).

EL NEOCAPITALISMO 

Pese a la cautela que lo caracteriza, Blackrockweb tiene por supuesto en la mira expandir sus actividades fuera de Estados Unidos. Claro está, también un sacudón de crisis (como el que se anuncia a breve plazo en los mercados de valores) puede desbaratar sus planes, pero su estilo cuidadoso y paciente tal vez le permita salvar este escollo. En todo caso, los motivos por los cuales se le presta tanta atención en los medios son otros: la compañía ha introducido métodos diferentes, adaptables a una clientela variable, y usa una visión en perspectiva para satisfacer las necesidades diversas de quienes buscan especular con sus capitales. Con ello se ha convertido en un nuevo modelo de gestión de activos.

La Vanguardia (6.5.2018) no duda en afirmar que: "La primera gestora de fondos del mundo lidera un nuevo capitalismo, más monopolista y largoplacista". El diario barcelonés resalta además que la compañía se inscribe en la tendencia a la concentración del capital en pocas manos, pretende reescribir las reglas del contrato social y confía en las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial para realizar sus objetivos y los de sus clientes. Estos son por lo general inversores que han perdido su confianza en el Estado y, lo que es aún más sintomático, en la banca. 

El artículo utiliza el término "neocapitalismo" y se desprende que el mismo está especialmente diseñado para captar a los descontentos con recursos apoyándose en las tendencias de "anarquismo de derecha" que han surgido en la sociedad tras el fracaso del neoliberalismo. Es expresión de la voluntad de cierto sector del capitalismo transnacional que propicia la desaparición de los Estados nacionales como instrumentos de gestión social y su sustitución por estructuras privadas directamente vinculadas al gran capital. Dicho en otros términos, responde a una búsqueda de soluciones a los males sociales desde el campo contrario, pero no deja de ser interesante que, en el fondo, plantea las mismas dudas y aprensiones que preocupan a la izquierda.

A LA CONQUISTA DEL MUNDO

Blackrock se prepara también para hacer su entrada en el prestigioso club de administradores de haberes a disposición de los gobiernos para financiar planes de desarrollo. Cabe preguntarse si la actual profusión de artículos y análisis a ella dedicados se debe al azar o responde a una campaña premeditada de "preparación del terreno", en la cual la difusión selectiva de material de información a los medios ávidos de noticias es hoy, gracias a las nuevas tecnologías, un procedimiento bastante corriente y eficaz.

La página web de Blackrock, consultada el 20.9.2019, proclama que la compañía mantiene ya 70 oficinas de representación en 30 países de todos los continentes[3] y atiende a clientes de más de cien países del mundo. En julio de este año, Blackrock adquirió oficialmente la categoría de "corporación", lo que le permite, de conformidad con el sistema jurídico norteamericano, eliminar los obstáculos legales que limitaban la propiedad de sus accionistas. 

Como se ha visto, si bien la política declarada de la compañía consiste esencialmente en captar clientes privados, no excluye tratar con los gobiernos, ya sea como proveedor de capitales o con el fin de crear condiciones políticas favorables a su propia ulterior expansión. Tal vez esto sea el aspecto más digno de atención de la actividad de este poderoso agente económico, ya que, cuando la riqueza económica se une con la influencia política, el intercambio suele incluir ventajas mutuas, con resultados casi siempre nefastos para el pueblo, que lo único que puede ofrecer es su voto.

Da la casualidad que los jerarcas de Blackrock mantienen estrechos vínculos con la Administración Trump, y el propio Director Ejecutivo Jefe, Larry D. Fink, llegó a integrar el Consejo Económico (Business Council), órgano asesor del Presidente. En retribución, la compañía es uno de los principales accionistas del sistema en vigor de prisiones privadas. Tras un encuentro de cortesía en la Casa Blanca, el Sr. Fink, pese a ser demócrata de estirpe, comentó que "el Presidente sabe escuchar a los hombres de negocios" y "estrecha en sus brazos al sector" (Wall Street Journal, 12.4.2017).

Y que no se trata únicamente de gestos de cortesía, lo demuestra la participación de "amigos" del Presidente provenientes del mundo de los negocios (incluido el infaltable Larry Fink) en la Cumbre Económica de Bahrein para la Solución del Conflicto Palestino-Israelí, celebrada los días 25 y 26 de junio de 2019, una iniciativa por cierto repudiada precisamente por los palestinos (Jewish News Syndicate, 20.9.2019). Suele evocarse que fue allí donde "se cocinó" el plan de Benjamin Netanyahu de anexión de los territorios ocupados de Cisjordania para después de las elecciones parlamentarias, las que no salieron sin embargo como el primer ministro israelí esperaba.

En resumen, estos vínculos explican el apoyo de que goza el presidente Trump pese a sus muchos traspiés cometidos y, al mismo tiempo, muestran a quién representa. Debemos estar atentos, por lo tanto, para cuando la “Bestia” salga de correrías por el mundo, no sea que tengamos que lamentar luego esta negligencia. La tarea puede que le toque al próximo gobierno del Frente Amplio si gana las elecciones.  

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