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AVISO A LA POBLACIÓN

 Publicado:  04/09/2019

Cuidado con el liberalismo


Por Omar Sueiro


De los diarios argentinos:

La socióloga e investigadora del CONICET, Ana Castellani, cobró notoriedad nuevamente en los últimos días, luego de que se viralizara una publicación suya de 2015 en la que preveía todos los males que generaría el Macrismo en el Gobierno. La publicación fue realizada el 29 de octubre de 2015, a pocos días de saberse que habría balotaje entre Daniel Scioli y Mauricio Macri. En aquel entonces, los trolls de Marcos Peña la atacaron y acusaron de realizar una campaña del miedo.

 

Este fue el tuit de Ana Castellani del 29 de octubre de 2015:

 

Ahora Castellani se ha convertido en el oráculo. Cada uno de los puntos que advirtió en su mensaje de octubre de 2015 se cumplieron: brutal devaluación, inflación, rebaja de salarios y pasividades, desocupación, déficit fiscal y recesión económica.

Obviamente no hubo sorpresa en los uruguayos que sufrimos las políticas de neto corte neoliberal, implantadas por Alejandro Vegh Villegas y Valentín Arismendi durante la dictadura y luego por Ignacio de Posadas, Ramón Díaz y sus adláteres durante los gobiernos democráticos de Luis Alberto Lacalle (padre) y finalmente de Jorge Batlle, en los que campearon la recesión, la inflación y la desocupación y también los negocios off-shore al amparo de una permisiva legislación que caracterizaba al país como paraíso fiscal.

Ana Castellani es codirectora de la Maestría en Sociología Económica y del Observatorio de las Elites Argentinas del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (IDAES-UNSAM). Por lo tanto, más allá de lo que la experiencia práctica puede haber influido en ella, la investigadora arribó a sus conclusiones en función de su dedicación a una tarea científica especializada en el estudio de las elites económicas argentinas. 

Por la enjundia de su contenido, su trabajo “Los riesgos de la captura de la decisión pública” puede servir de guía para mejor controlar y perfeccionar la administración de nuestros países, y vale la pena reproducir algunos sus pasajes. En el inicio Castellani se pregunta: “¿Cómo afecta la articulación entre Estado y elites económicas la calidad de las democracias? ¿Es posible regular de forma efectiva la relación entre intereses privados y bienes públicos? Estas preguntas cobran relevancia en la agenda pública, ya que las relaciones entre elites económicas y elites políticas se visualizan más claramente que en el pasado.

Y explica: En los últimos años, figuras destacadas del mundo empresario llegaron a la Presidencia por la vía democrática en diversos países de América: Donald Trump en Estados Unidos, Sebastián Piñera en Chile, Pedro Kuczynski en Perú y Mauricio Macri en Argentina son algunos ejemplos. Junto con ellos, desembarcaron en puestos claves de la gestión estatal personas directamente relacionadas con el ámbito empresarial, que en muchos casos carecían de experiencia alguna en el sector público. ¿Qué argumentos se esgrimen para justificar la incorporación de este tipo de Lobbies y puertas giratorias?… Básicamente tres: la expertise, la eficiencia y la modernización. Es común escuchar que si ellos supieron construir carreras laborales exitosas en el mundo privado es porque son «los mejores»; que como conocen de primera mano el funcionamiento de los sectores que ahora pasan a regular, aplicarán las medidas más acertadas para su desarrollo; que como ya tienen posiciones económicas acomodadas, no buscarán enriquecerse a costa del erario público; que como no vienen de la política partidaria, son más independientes para aplicar medidas de ajuste del gasto estatal; que como conocen bien los criterios de administración de la empresa privada, mejorarán la eficiencia del Estado. Sin embargo, suele soslayarse en el debate público cuáles son los riesgos que acarrea la incorporación masiva de este tipo de perfiles de funcionarios directamente ligados a la elite económica: básicamente, el riesgo de la captura de la decisión pública por parte de intereses privados.… Pero antes de avanzar, definamos qué entendemos exactamente por elite económica. Incluimos dentro de esta categoría al conjunto de directivos y/o propietarios de las grandes empresas que operan en los diversos sectores de actividad (primario, industrial, servicios, bancario-financiero, etc.) y que, más allá del origen del capital (nacional, extranjero o mixto), inciden decisivamente con sus acciones en el proceso de acumulación de capital. También incluimos a los dirigentes de las principales asociaciones gremiales del empresariado que intentan coordinar intereses, muchas veces divergentes, para definir estrategias políticas que condicionen el accionar estatal en favor de sus objetivos y necesidades.

Felizmente los argentinos han reaccionado y han empezado a corregir su tremenda equivocación de cuatro años atrás, iluminados quizá por los sabios versos del patriarca Atahualpa Yupanqui 

 

Hay diferentes montones,

Unos grandes, otros chicos,

Si va p’al montón del rico,

El pobre que piensa poco,

Detrás de los equivocos,

Se vienen los perjudicos.

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