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VADENUEVO DE COLECCIÓN: Del N° 5 (febrero de 2009). CON EL GRAL. (R) EDISON ARRARTE

 Publicado:  02/10/2019

Todos los militares tienen algún dato de lo que pasó en la dictadura


Por Pedro Cribari y Federico Martínez


- ¿Cómo fue el proceso de acercamiento al Frente Amplio (FA) desde su condición de joven militar?

- Yo provengo de un hogar batllista y soy un gran admirador de don Pepe (José Batlle y Ordóñez). Mi familia simpatizaba con Luis Batlle y mi padre militó con Julio César Grauert. Cuando ingresé a la Escuela Militar tomé contacto con una realidad que contradecía a los libros de historia del liceo, por ejemplo, que en Uruguay no había indígenas. Yo veía en los cuarteles soldados blancos, negros y mucho mestizaje con fuerte impronta indígena.

Siendo teniente, conseguí un libro sobre la revolución guatemalteca. De muchacho había leído "Cómo fueron derrotados los rojos en Guatemala" -no me olvido más del título- en Selecciones del Reader's Digest, la revista norteamericana. Cotejando los planteos comencé a tomar conciencia que los gringos no eran tan amigos y tan sensacionales y que hacían las cosas en función de sus intereses norteamericanos, de su "seguridad". Sostenía un presidente argentino, (Roque) Sáenz Peña, que el mayor cáncer de la humanidad era la "seguridad" de los Estados Unidos (EEUU), porque, según decía, cada vez que hablan de seguridad sobrevienen invasiones, bombardeos, destrucción y muerte. La presencia norteamericana era muy clara en los cuarteles. Cuando prestaba servicios en Montevideo había oficiales que iban y venían de Vietnam. Veía la presencia de personal norteamericano en las unidades, venían a controlar lo que ellos llamaban "el plan de ayuda mutua", producto de los arreglos de gobiernos de la época.

En 1962 voté todavía al Partido Colorado, a Oscar Gestido. Había aparecido la figura de Zelmar Michelini, con la lista 99, que tuvo una buena votación dentro del Partido Colorado. Y ahí aprendí lo que era ese "rastrillo" electoral que tenían los partidos tradicionales para juntar votos de izquierda.

Yo conversaba de política lo que podía con algunos oficiales. Algunos se interesaban y otros no. En 1966 voté al Frente Izquierda de Liberación (FIdeL).

UN TAL SEREGNI, QUE ERA COMUNISTA

- Ir asumiendo ideas de izquierda, ¿era un proceso que no se hacía público?

- No se podía hacer público. Yo tenía compañeros que les parecía que matar un comunista era hacer patria. En 1958 ingresé a la Escuela Militar, y me recibí en diciembre de 1961. Al poco tiempo, en octubre del 62, se dio la "crisis de los misiles" en Cuba. En el 63 o 64 ya escuché decir que había un general, un tal Seregni, que era comunista. Él venía de la época en que los batllistas, en los años '30, luego de la muerte de don Pepe Batlle, ya eran considerados comunistas por gente de derecha. No se olviden de la reacción del Alto de Viera, en el año 17, del terrismo, del riverismo. Para ellos todo lo que estaba fuera de sus ideas era comunismo.

- Los años '60 eran tiempos de auge del general Oscar Aguerrondo, ¿no?

- El aguerrondismo tomó fuerza a partir del 64, más o menos, sobre todo porque desde el 63 se empieza hablar de golpe de Estado. El aguerrondismo va a predominar dentro de los sectores de la ultraderecha militar hasta la conformación incluso de los llamados "Tenientes de Artigas".

Ahí aparece la figura del general Seregni, que estaba con la Constitución y la democracia, pero no era fácil defender esos valores. Entre los oficiales que defendían esos valores democráticos se destacaba don Pedro Montañez, que era socialista.

- ¿Ya era coronel?

- Sí, y ya era reconocido socialista siendo subalterno. Yo presté servicios en Rocha en 1962 y ya me decían: "Pedrito es socialista". Era muy querido. Ser socialista todavía no era pecado; lo que no se podía era ser comunista.

Bueno, lo cierto es que yo iba entrando cada vez más en el tema político, junto a compañeros con varios de los cuales terminaríamos en la cárcel. Había leído el "Manifiesto del Partido Comunista" a los 15 años. Un día faltó un profesor de Literatura el suplente nos preguntó si habíamos leído algo de Marx. Nadie conocía a Marx en 4º año de Liceo. Yo tuve formación católica hasta 2º año, y me parecía que muchas de las cosas que decía Marx coincidían con la concepción cristiana. Lo veía como un tipo preocupado por los pobres, por decirlo así, de la misma forma que Jesucristo...

Siendo un joven oficial, veíamos cómo en el Ejército se criticaba cada vez más a Seregni, hasta que terminó pidiendo el retiro en 1968. El pretexto que dio en ese momento fue el cambio con la curia de los terrenos de Toledo por los de la Escuela Militar. Creo que se mostró disconforme con eso por no haber sido consultado, además de otras causas que alegó. Se fue él y se fue el general Víctor Licandro. Después me enteré que con Seregni se fue también una cantidad de coroneles veteranos. Atrás del retiro estaba el tema político; estábamos en plena época de (Jorge) Pacheco Areco.

Después hubo propuestas del Partido Colorado a Seregni, incluso recuerdo una famosa tapa de un semanario de la época, donde estaba Nasim Ache conversando con el general, proponiéndole la candidatura del batllismo. Mientras, se iba uniendo la izquierda, el FIdeL, la Unión Popular, los socialistas, el PDC. Y recuerdo otra tapa, no sé si del mismo semanario, cuando lo propusieron a Seregni para la presidencia de esa fuerza, el FA, que se estaba creando. La tapa decía algo así como "Cabeza de ratón y no cola de león", como que Seregni iba a encabezar un movimiento muy minúsculo en lugar de ser uno de los candidatos de un partido fuerte como era el Colorado.

Después se constituyó el Frente Amplio. Ahí hubo un personaje importante, interesante, el general Arturo Baliñas, del cual se habla poco o nada, un hombre que merece todo nuestro reconocimiento, fue abogado además, profesor de Derecho en la Escuela Militar, y diría que en muchos aspectos estaba más adelante que Seregni.

A LA POLÍTICA DESDE LA CÁRCEL

- Cuando nace el Frente Amplio, ¿usted y sus compañeros ya integraban esa fuerza política?

- Yo era votante del FIdeL, pero no tenía relación orgánica. ¡Si nosotros salimos al medio político estando en la cárcel!

- ¿Entre otras cosas porque el Ejército siempre fue como un gueto?

- Exactamente, el Ejército tiene muchos parecidos con la vida monacal y con las jerarquías sacerdotales; en ambos casos hay un mandato metafísico: Dios o el deber. Todo viene de arriba, Dios es responsable, el deber es responsable. Hay una estructura fuertemente jerarquizada, tanto en la Iglesia como en el Ejército. Y están nuestros propios monasterios, los cuarteles, donde transcurre la vida de los oficiales.

- ¿Cómo era el clima en los cuarteles cuando se forma el Frente Amplio, que, por si fuera poco, tenía un líder y candidato militar?

- No era hostil, pero me parece que ya empezaba a desarrollarse un sistema de inteligencia sordo, interno, empezando a detectar cosas. Hago referencia a la época de auge de la lucha contra el MLN. De repente uno decía ante un oficial: ¿qué novedad esto del Frente Amplio, pueden hacer una buena propuesta para el país? Algunos se asustaban, porque, entendámonos, el oficial es un ser humano como cualquier otro, que cree por educación que por tener las armas está por encima del bien y del mal. Es una cuestión que tiene que ver con la formación psicológica de los militares. Al margen de eso es un tipo como cualquier otro y se asusta como cualquiera.

Las Fuerzas Armadas (FFAA) en su conjunto también son un reflejo de la sociedad. Habría que haber estudiado el clima de violencia que se desarrolló antes y después del golpe, conocer la raíz de la violencia. Podía aparecer un tipo sádico en el conjunto, y si le dabas vía libre hacía cualquier cosa. Pero tengo la impresión que esos no eran los mayoritarios. Pero había un clima de violencia, de individuos que quedaban con bronca porque algún integrante del cuartel era herido o muerto en los enfrentamientos, y se quería tomar revancha. Había otros que actuaban en función de que no lo fueran a considerar "cómplices"; entonces, por las dudas, se ponía violento, duro. Pero hay otra cosa a tener en cuenta, que es cierto menosprecio hacia las FFAA que existió siempre de parte de la sociedad. Eso fue haciendo mella.

El único combate internacional que tuvo el Ejército oriental fue en la guerra de la triple infamia, contra Paraguay. Más allá del despliegue, del coraje y demás, la misión en sí fue aborrecible, asesinamos al pueblo paraguayo. Ni con cien años de perdón lo arreglamos. Después fue la guerra de 1904, donde fundamentalmente hubo un ejército colorado que después se transformó en un escalafón de funcionarios y se burocratizó hasta el día de hoy. Posteriormente fue empleado como "rompehuelgas". Cuando la gran huelga de los frigoríficos en 1951, 1952, es el Ejército el que va a hacerlos funcionar. Eso contribuyó al poco aprecio de mucha gente hacia los militares. Yo, por ejemplo, intervine en la huelga de UTE, porque tenía que hacerlo, no podía dejar a los soldados solos. Todo eso te hace quedar mal entre la población.

SOLO UN 15% REPRIMÍAN Y TORTURABAN, PERO...

- Tampoco era un rango social, a diferencia de la Argentina.

- Sí, los oficiales uruguayos se quejaban mucho porque decían que acá nadie te conocía. En el interior era algo diferente, porque el oficial formaba parte de comisiones civiles y el cuartel era un centro de referencia importante. El oficial podía presidir algún club o institución social. Cuando se inició la época maldita de la dictadura y de la tortura un oficial joven podía tener un enorme complejo de inferioridad que se manifestaba, por ejemplo, cuando le decía a un profesional de menor rango: "usted está acá bajo mi mando", para que el otro sintiera que estaba debajo de la bota. De alguna manera lo inferiorizaba.

Tratando de buscar la raíz de la violencia, la fuerza que estaba afuera de los cuarteles, enfrentando a la subversión o reprimiendo y torturando a la gente, no era mucho más del quince por ciento del total. Hubo un montón de oficiales que no estuvieron en la represión, o bien porque estaban en las oficinas o en los cuarteles, o se las ingeniaron para no meterse en problemas. No obstante, todos tienen algún dato de lo que pasó. Todos tienen algún dato de lo que pasó,

DE CIVIL EN EL ACTO

- ¿Asistió a algún acto del FA siendo militar en actividad?

- Cuando el enorme acto del FA de cierre de campaña en la avenida Agraciada (hoy avenida del Libertador), en el 71, estuve presente, vestido de civil. Después me enteré que compañeros míos me vieron. Por ejemplo el capitán Cabán, que estaba con su señora. En última instancia, fue para frenar la enorme fuerza del FA que se dio el golpe.

-¿Su acercamiento al FA fue un proceso individual?

- Yo ya llevaba conmigo hacerme "hincha" del Frente, y lo llevo hasta el día de hoy. Sí, fue un proceso individual por las características mismas de la institución militar. No era como la Universidad; en los cuarteles no podías ir al boliche de enfrente y conversar de política. Tenías que cuidarte.

- ¿Les parecía bien a los militares que simpatizaban con el FA que el candidato fuera Seregni?

- Sí, sí. Nosotros veníamos siguiendo el tema, se conversaba mucho del Frente, Montañez era allegado a Seregni. Sí, nos parecía muy bien.

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