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ELECCIONES A LA INTENDENCIA DE MONTEVIDEO

 Publicado:  08/01/2020

Bajo el dominio de la(s) burocracia(s)


Por Omar Sueiro


En el N° 117 de Vadenuevo, haciendo referencia al caso ANCAP, [1] decíamos que el fenómeno burocrático no es exclusivo de las instituciones públicas, sino que ocurre en casi todas las organizaciones grandes y aun medianas, públicas y privadas, y su tamaño o formato impide ejercer razonablemente el poder a quienes corresponde. Tampoco es un fenómeno o una enfermedad regional o de ciertos países, ocurre en todas partes del mundo, sin discriminar entre países subdesarrollados y superdesarrollados, razas, religiones y otras consideraciones. Le sucede a todo tipo de organización económica, sea productiva, comercial o financiera, con o sin fines de lucro, estatal o no gubernamental. [2]

Esta situación -objetivamente refractaria a cualquier cambio- es visible especialmente en las instituciones del sector estatal, en las cuales los gobernantes pasan y los funcionarios y las estructuras quedan y se reafirman, pues entienden que, frente a cada cambio de autoridades, deben resistir los embates de “las escobas nuevas” que tratan de barrer mejor, representadas por los nuevos gobernantes que periódicamente son objeto de recambio. Ello se agrava en el caso de los municipios, organismos que deben cumplir con múltiples objetivos sociales y económicos y a la vez deben gravar a la población para obtener los recursos necesarios con tal fin. Es así que cada sector o célula administrativa va “haciendo cáscara” para enfrentar a las decisiones de la nueva dirección -utilizando las viejas prácticas del “se obedece pero no se cumple”-, así como para resistir las presiones de las otras estructuras internas que permanentemente pugnan por mejorar el “trozo de torta” que entienden les corresponde: los montevideanos encuentran muy práctico y gráfico sintetizarlo con una palabra, en realidad una sigla: “ADEOM” (Asociación de Empleados y Obreros Municipales). Pero cuidado: no debería considerarse el principal obstáculo al gobierno del departamento. Sin dudas es el jalón corporativo más visible pero no el único en la Intendencia de Montevideo (IM), ni el más dañino, aunque es uno de los adversarios más difíciles para la dirección pues -entre otras cosas- utiliza con singular eficacia el sistema de atacar con argumentos de izquierda, aplicando métodos de derecha.

Una solución o atenuación del problema puede producirse “empoderando” a los usuarios, y una forma de lograrlo es mediante la fragmentación territorial y su correspondiente descentralización administrativa.

Así lo intentaron sucesivas administraciones, creando primero los Centros Comunales, luego Concejos Vecinales y finalmente Municipios o Alcaldías en los barrios. Actualmente la IM cuenta con 8 Municipios y 14 Centros Comunales Zonales (CCZ).

LAS CORPORACIONES EN ACCIÓN

La descentralización parecería ser la herramienta adecuada para defenderse de la corporativización generalizada, según lo corrobora la reacción de las “orgas”, que procuran torpedear todos los intentos de su implantación efectuados desde hace años por las diferentes administraciones.

Primero les tocó a los Centros Comunales y luego a las Alcaldías. Desde el comienzo estos intentos chocaron con grandes resistencias internas, llegando al colmo de negarse lisa y llanamente a formar parte del personal asignado de los primeros -decisión tomada apenas lanzado el sistema- lo cual, de hecho, impidió aportar una atención medianamente razonable, pues contaban solamente con uno o dos empleados con buena voluntad pero escasa calificación. Las sucesivas administraciones siguieron con la tarea de descentralización administrativa de la IM, pero lamentablemente sin obtener los resultados de eficacia y eficiencia que se buscaban. En los CCZ y en los Municipios Barriales pueden realizarse algunos trámites administrativos tales como solicitudes, registros, reclamos, denuncias, ciertos pagos y otros, pero no  cuentan con poderes delegados necesarios para ejercer un adecuado control y para hacer cumplir los objetivos.

Es clara la falta de cumplimiento de importantes “Lineamientos Estratégicos” con objetivos expresamente establecidos, como resalta visitando la página web de la IM:

Así por ejemplo, el Lineamiento Estratégico 5, dedicado a “Potenciar el relacionamiento con la ciudadanía y la participación”, tiene por objeto realizar actividades de participación y vinculación con la ciudadanía para desarrollar sus aptitudes y actitudes creativas en el marco de la transformación de las políticas, a los efectos de incidir de manera más decisiva en la mejora de Montevideo.  

Este lineamiento consta de cuatro grandes objetivos:

  “5.1- Impulsar la descentralización de las actividades en el territorio, fortaleciendo las capacidades de gestión de los Municipios, complementando y articulando las actividades del segundo y del tercer nivel de gobierno.

   5.2- Potenciar espacios innovadores de participación activa de la ciudadanía, como laboratorios de innovación ciudadana, debates ciudadanos específicos, consejos consultativos temáticos y fortaleciendo el mecanismo del presupuesto participativo.

    5.3- Generar mayores niveles de información y nuevas herramientas de comunicación con la ciudadanía, en particular políticas de comunicación que utilicen todas las herramientas tecnológicas posibles, promoviendo una visión de datos y de servicios abiertos.

    5.4- Brindar respuestas de calidad a las solicitudes y demandas de la ciudadanía, centralizando, complementando e integrando las diversas tecnologías y alternativas de interacción (presencial, teléfono, redes, portales, apps) y, fundamentalmente, generando el cambio cultural interno que lleve a producir respuestas de calidad en tiempo y forma.”[3] 

QUEBRAR LAS RESISTENCIAS CORPORATIVAS INORGÁNICAS MEDIANTE LA DESCENTRALIZACIÓN DEL PODER

Cuando decimos “resistencias inorgánicas” nos referimos a las acciones e inacciones de una corporación en defensa de su “chacrita de poder”.

La expresión “descentralización del poder” refiere a: darle a las unidades descentralizadas el poder necesario para controlar y corregir dichas reacciones de la corporación interna. Asimismo, determinar que los procedimientos y resoluciones de la administración tengan la transparencia suficiente para que haya sobre ellos un efectivo control por parte de los usuarios.

El expresidente José Mujica, aludiendo al caso de una propuesta de mudanza de la hoy céntrica Facultad de Veterinaria al departamento de Florida, sostuvo que “se perdió porque el pueblo beneficiado no lo defendió adecuadamente y lo único que se consiguió fue que se mudara al km 18. Y dentro de 15 años va a estar de nuevo en medio de la ciudad”. Y añadió que si no hay un espíritu localista que defienda y vigile los emprendimientos y -agregamos nosotros- si no se organiza una fuerza popular que enfrente a la corporación, es imposible conseguir el objetivo.

Por ello la descentralización es una herramienta fundamental, no la única pero sí la irremplazable si se quiere tener una administración comunal mínimamente efectiva y eficiente.

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