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EL BALOTAJE EN TÉRMINOS FUTBOLÍSTICOS

 Publicado:  06/11/2019

Toda la carne en el asador


Por Omar Sueiro


El sistema de ballotage tiene -al menos en esta oportunidad- una gran similitud con la definición de la Copa “Libertadores” en instancias decisivas: en el primer partido, el local Frente Amplio (FA) se enfrentó con el visitante Partido Nacional (PN) y ganó 4 a 3. Dado que los goles de visitante se computan como dobles, al PN le basta con ganar 1 a 0 el segundo partido para coronarse “campeón”.

Siguiendo con el ejemplo futbolero, el locatario jugó el primer partido dejando en el banco de suplentes a jugadores veteranos, experimentados ganadores, algunos en tren de retiro, pero que mantienen sapiencia y ánimo suficientes para jugar un rato y volcar un resultado a favor, o al menos para “aguantar un 0 a 0” que les asegure un nuevo título.

El director técnico del FA tendrá que armar un cuadro “a la uruguaya”, con jugadores cooperativos, veteranos habilidosos, con una defensa que tranque fuerte y sin vacilaciones y con un juego generoso y solidario que avente dudas e incertidumbres, máxime al estar enfrentando a un equipo joven y muy fuerte, pero sin experiencia en estas lides y con jugadores sin confianza mutua debido a un origen de clase diverso y una formación individualista, y con la contra de que son todos “derechos cerrados, que usan la izquierda solo para caminar”.

Dejando el ejemplo y refiriéndonos concretamente a la segunda vuelta electoral del próximo 24 de noviembre, lo que el FA debiera plebiscitar es un Ejecutivo pleno y no solo a la fórmula Martínez–Villar, que incluya al presidente y sus ministros y también a los directores de entes autónomos, servicios descentralizados y organismos administrativos y de control.

En definitiva, poner a juicio de la ciudadanía el cuadro completo y no solamente a sus conductores.

Transparencia plena, que incluya a todos y cada uno de los jerarcas propuestos y los objetivos a cumplir y, sobre todo, que ponga sobre la mesa aquello por lo que se va a luchar para lograr o mantener, pese a no tener la mayoría absoluta en el Legislativo. 

Y con nombres concretos, entre los que deberían estar obligatoriamente los de DANILO ASTORI, JOSÉ MUJICA Y TABARÉ VÁZQUEZ, en lugares concretos, en ministerios, entes autónomos y demás, y a otros probadamente ejecutivos como los actuales ERNESTO MURRO y JOSÉ BAYARDI y nuevos ministros como GUSTAVO LEAL en el Ministerio del Interior y MARCOS CARÁMBULA en Salud Pública. Y por qué no a otros, probadamente ejecutivos en distintos cargos de gobiernos anteriores, como TABARÉ AGUERRE, DANIEL OLESKER e incluso ROBERTO KREIMERMAN, un cuadro valiosísimo que fue objeto de una injusticia partidaria que lo empujó al exilio político en la Unidad Popular.

Daniel Martínez expresó claramente que lo que se elige en esta instancia son las personas que van a gobernar. Qué mejor entonces que poner encima de la mesa a todos los que van a ocupar los cargos de gobierno más importantes del país, fundamentales para llevar adelante una política probadamente nacional y popular. Y el Frente tiene material humano para formar una verdadera “selección” de ejecutivos, con eficacia y eficiencia probadas en los tres gobiernos precedentes.

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