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VADENUEVO DE COLECCIÓN: Del N° 26 (noviembre de 2010).

 Publicado:  06/11/2019

Mi nueva vida


Por Nicolás Grab


El otro día me desperté y tomé una decisión. Voy a iniciar una nueva vida.

Yo no soy un recién nacido ni un adolescente, pero eso no tiene nada que ver. Iniciar una nueva vida no es cosa para bebés ni para mocosos. En realidad, si se piensa, tiene más sentido cuanto más viejo es uno. Eso sí: hay que tener espíritu joven. Porque la razón misma es el deseo de participar en el espíritu de los tiempos nuevos. Los tiempos cambian y las cosas cambian con el tiempo. Yo, entonces, voy a iniciar una vida nueva y remozada. Lo haré metódicamente, de un modo que todo el mundo podrá apreciar, y me convertiré en un nuevo ser.

Yo no he estudiado esto, pero soy un observador atento y me creo capaz de organizarlo. Quiero decir: no he hecho cursos en que se estudiara científicamente este tema. Ni siquiera sé cómo se llama; supongo que puede llamarse gerenciamiento del yo, o mánayment existencial, o automárketing. Una vez un amigo me estuvo hablando de la NLTS, que parece que tiene que ver con esto. No entendí muy bien la explicación. El asunto era que el empowerment depende de la ratio de innovación en la New Life Target-Setting, que en español se llama NLTS. La Regla de Strogonoff dice que la NLTS nunca puede ser mayor que el logaritmo del mix (porque sobrepasaría el benchmark, evidentemente).

Bueno, esas cosas no son para mí, pero igual me pienso arreglar aunque sea sin esos conocimientos científicos: yo veo lo que ocurre en el mundo y voy aprendiendo cómo hay que hacer las cosas. ¡Si todos vivimos rodeados de ejemplos y modelos que nos ilustran y nos orientan!

Basta mirar los pequeños detalles y comparar con lo que pasaba antes. Hay muchísimas cosas que eran lo habitual y que hoy nos parecen una barbaridad que no se entiende. Yo creo que la regla es sencilla: observar las cosas que han cambiado y deducir los cambios que debemos hacer en nosotros mismos para adaptarnos, para ponernos a tono con los tiempos. Un ejemplo. Hoy nos parece natural ver en la televisión a los presidentes o los directores de la UTE, de ANCAP o de ANTEL hablando de "la Empresa": la Empresa esto, la Empresa lo otro. Seguro, es lo lógico, pero mucha gente no se da cuenta del adelanto gigantesco que hay detrás de eso. Porque yo tengo fresco el recuerdo de tiempos en que, en los Entes Autónomos y los Servicios Descentralizados, se hablaba de que "el Ente" esto o "el Servicio" lo otro. Con esta torpeza, con esta desubicación asombrosa; ahora parece increíble. La Constitución podrá decir lo que quiera con su lenguaje de bisabuelos, pero ahora nos resulta evidente que es absurdo no darle a ANCAP o a la UTE la categoría que les corresponde y que por fin asumen, la de una verdadera empresa.

Lo primero que voy a hacer lo tengo clarísimo. Voy a hacer algo que evidentemente es fundamental, porque lo veo en todas partes. Ayer mismo lo vi en la mutualista, en la carnicería y en la agencia de viajes. Entonces, voy a empezar por ahí. Voy a enmarcar y colgar en algún lugar principal de mi casa tres cuadros, cuyos títulos serán "MI VISIÓN", "MI MISIÓN" y "MIS METAS". Ya elegí la cuadrería; sólo me falta redactar los textos (me pienso inspirar en los de la carnicería, que me gustan, parecen muy bien traducidos), y decidirme sobre el lugar de la casa en que los voy a poner, porque sobre eso tengo una idea con mucha lógica pero que podría interpretarse mal.

Después me voy a hacer imprimir tarjetas de visita nuevas, porque pienso que es hora de darme también a mí mismo la categoría que me corresponde. Definirme de una vez por lo principal, decir lo que soy fundamentalmente. Primero voy a averiguar si las tarjetas de visita todavía existen, pero si confirmo que se siguen usando, mis nuevas tarjetas van a ser así:

 

Y tengo una cantidad de ideas más. Continuamente voy descubriendo cosas de mi vida que no debo dejar como están. Es hora de cambiarlas. En mi nueva vida todo eso será distinto.

* * * * *

El otro día me desperté y tomé una decisión: voy a iniciar una nueva vida. Después lo pensé mejor y cambié de idea. Resolví dormir un rato más.

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