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A PROPÓSITO DEL EQUIPO QUE NOS UNE…

 Publicado:  04/07/2018

El mundial de fútbol y las mujeres


Por Ana Sosa Cedrani


El fútbol no es un tema fácil y menos aún lo son los mundiales. Cada cuatro años tenemos un mes intenso, para todos y a nivel global. El maestro Oscar Washington Tabárez mencionaba la importancia y el orgullo que para un jugador significa llevar la camiseta de su país; eso enaltece y eleva a los hombres a categorías impensadas en otros ámbitos. Los niños y los adultos viven con emoción todas las instancias deportivas que serán recordadas por siempre.

Varios eventos nos llevan a reflexionar sobre el Mundial de fútbol de 2018 en Rusia. En épocas en que las reivindicaciones feministas cobran fuerza, como lo demostró la marcha del 8 de marzo pasado en Uruguay y en todo el mundo, así como la visibilización de los casos de violencia doméstica, el fútbol, con escasas excepciones, sigue siendo un territorio masculino poco cuestionado. Pocas son las mujeres que comentan partidos mundialistas en televisión, pocas son las mujeres que comentan fútbol en Rusia; en fin, pocas mujeres se ven no solo en nuestro país sino en otros. Todavía hay quienes les preguntan cómo se sienten en un ámbito “distinto”, por masculino, o quienes aún se sorprenden por el incremento de mujeres que son jueces e imparten justicia en un universo de hombres, o peor, quienes recuerdan que el fútbol no es “un juego de muñecas”.

En redes sociales un hombre planteaba que, al ver los partidos en su lugar de trabajo dados los horarios en que las selecciones juegan, lo peor eran los comentarios de las colegas referidos a los tonos de verde en las canchas mundialistas, la ropa de los jugadores, detalles sobre Rusia; en fin, se quejaba, y mucho, de que las observaciones de sus compañeras de trabajo fueran intrascendentes. Importa poner el acento en los comentarios en WhatsApp referidos a las mujeres y el fútbol, en los que afirman que el sexo femenino no entiende nunca las reglas del deporte, que las mujeres son capaces de preguntar mil veces cómo funciona el VAR, la propaganda que identifica a la mujer con la cocina durante los partidos porque nos hacen recordar eso de que el fútbol es cosa de hombres, y que todavía tiene vigencia.

Inclusive la masculinidad parece cobrar fuerza con el evento mundialista. Prueba de ello es el ciudadano argentino que se burla de una joven rusa (¿una menor?) haciéndole repetir palabras (groserías) que no comprende con el único objeto de ridiculizarla por su única condición de ser mujer. Sus disculpas públicas empeoraron la situación: era un video para sus amigos que no debió circular. La Embajada de Rusia en Argentina exigió las disculpas públicas del turista argentino, quien finalmente lo hace, aunque parece preocuparle más la posibilidad de que no pueda entrar a un estadio para continuar viendo los partidos que dispute su país. Lo que le pareció gracioso al turista provocó una crítica mundialista por la actitud asumida y trascendió fronteras, convirtiéndose en un problema de carácter político. No es el único. Afortunadamente se destacan actitudes distintas, como la limpieza de las tribunas que hicieron algunos hinchas de varios países luego de finalizados los partidos.

El New York Times en español, en una nota publicada el 18 de junio de 2018, en pleno Mundial de fútbol, titula: El absurdo estereotipo femenino de los Mundiales. El acento del artículo en este aspecto es clave para entender que hay cambios planteados a pesar de la predominancia masculina.

La esencia de la nota es la siguiente:

“El énfasis en lo masculino es importante: el Mundial, máxima expresión de la competencia futbolística, está construido por hombres para hablarles a otros hombres de lo que hacen sus pares. Jugadores, entrenadores, árbitros, auxiliares técnicos, cuerpos médicos, directivos, periodistas… todos ellos son protagonistas de lo que se cuenta. Las mujeres participamos desde las sombras, preferiblemente guardando silencio, pero sin dejar de atender las necesidades de todos ellos”.

El artículo agrega un dato interesante y desconocido, al menos para la mayoría: de 17.040 personas registradas para ser voluntarias en la presente Copa del Mundo, el 64% son mujeres. Agrega la autora que es un dato significativo porque da cuenta del entusiasmo que genera el deporte y de la forma en que las mujeres se involucran.

A pesar de estos hechos increíbles y deplorables, otras situaciones nos muestran diferencias porque otros casos llamaron la atención. En el partido que disputaron España e Irán el miércoles 20 de junio fue posible ver a muchas mujeres iraníes en las tribunas alentando a los jugadores de su país. En Irán las mujeres tienen prohibido asistir a eventos deportivos. El argumento esgrimido es que el lenguaje masculino en las tribunas no es adecuado para la presencia femenina, por lo que la solución elegida es la prohibición del ingreso. Parece increíble que en pleno siglo XX estemos hablando de formas de resistencia.

En este sentido, La Vanguardia destaca que: “…es habitual, no obstante, que las mujeres intenten colarse disfrazadas de hombres con gorras, pelucas e incluso barbas postizas, pese al riesgo de ser descubiertas y detenidas por la policía.”

En Rusia las mujeres iraníes asistieron y alentaron a la selección, pero en su país las transmisiones fueron suspendidas porque a juicio de las autoridades no vestían adecuadamente y no era conveniente que se viera.

De todos modos, y después de muchos años, las mujeres pudieron ver en el estadio de Teherán la transmisión del partido de Irán y España, hecho que ocurrió a último momento, lo que puede implicar un pequeño gran paso en la conquista de la igualdad.

En Twitter, la organización IranHumanRights.org destacó lo siguiente:

Irán perdió el partido de la Copa Mundial de anoche con España, pero eso no pareció importar. Después de haber sido prohibida durante décadas, finalmente se permitió a las mujeres iraníes entrar en el estadio Azadi de Teherán para ver una proyección en vivo.

Otros temas han estado presentes en este Mundial. Islandia y sus condiciones de vida, la escasa cantidad de habitantes y la forma en que empataron con el vicecampeón del mundo cuando sus jugadores no son totalmente profesionales y capaces de destacarse en otros ámbitos, los partidos que pierden los “grandes” con los “chicos” y los resultados que no resisten penca alguna, nos recuerdan que el fútbol está cambiando, pero también nos recuerdan que está cambiando la forma en que, a través del fútbol, vemos el mundo.

Y así, poco a poco y mundial tras mundial, las mujeres y quienes parecían no tener chance de acariciar la gloria asisten a una fiesta que, hasta no hace tanto, les estaba vedada. Ojalá eso de El equipo que nos une valga para todos y todas y en todas partes.

Referencias bibliográficas

Marion Reimers en The New York Times en español (18 de junio de 2018): "El absurdo estereotipo femenino de los Mundiales”.

Clarín (Buenos Aires) (20 de junio de 2018): “La Embajada de Rusia exigió disculpas a un turista argentino por un repudiable video”.

La Vanguardia (Barcelona) (21 de junio de 2018): “Irán censura imágenes de mujeres en el estadio en el partido contra España”.

8 comentarios sobre “El mundial de fútbol y las mujeres”

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