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VADENUEVO DE COLECCIÓN: DEL NÚM. 60 (SETIEMBRE DE 2013). LOS LOGROS Y LOS OBJETIVOS. IN MEMORIAM. JORGE BRUNI (1941-2020)

 Publicado: 06/01/2021

Seguridad social: presente y futuro


Por Jorge R. Bruni


Temas coyunturales o logros alcanzados en los últimos años no agotan la agenda de la seguridad social. Por el contrario, deben encararse aspectos de mediano y largo plazo que, de lo contrario, afectarían profundamente el sistema. Recordemos a Woody Allen cuando decía: “Prefiero mirar el futuro porque es el lugar donde viviré en los próximos años”.

Por supuesto que cabe destacar progresos concretos alcanzados en los últimos ocho años. Sean cuantitativos, consecuencia de aumentos en las pasividades y otros beneficios, o cualitativos, por una mayor inclusión gracias al otorgamiento de nuevos derechos. Todo lo que nos lleva al mejor cumplimiento de los principios de universalidad, suficiencia y solidaridad redistributiva, esencialmente.

Han existido avances institucionales. La creación en 2007 de la Dirección Nacional de Seguridad Social en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) es uno de ellos, originando una mayor coordinación entre los órganos institucionales públicos, sin perjuicio de disensos y contradicciones que existen. Ya no está tan solo el Banco de Previsión Social (BPS) como en épocas anteriores. Agreguemos las reformas de la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias en 2007, acordadas con trabajadores, jubilados y bancos y liderada por el MTSS, y la del Servicio de Retiros Policiales, también en 2007-08. Ambas estaban en profunda crisis. Hoy encaran el futuro con mayor optimismo y efectividad.

Los principios de suficiencia y universalidad se fortalecieron con la inclusión de nuevas actividades, como el otorgamiento de derechos a los artistas luego de más de 20 años de reclamos nunca atendidos; al servicio rural y doméstico; y el reconocimiento de derechos a quienes forman parte de uniones concubinarias, entre otros.

Estas inclusiones se ven reflejadas en el constante crecimiento de la formalización de trabajadores. Eran 1.080.000 los “cotizantes” en el año 2004. En abril 2013 el número es de 1.472.357.

Siendo muchos los avances en derechos, nos limitaremos a señalar los más destacados de estos últimos 7 u 8 años. Disminución de 35 a 30 en los años necesarios para jubilarse; bonificación de años a las mujeres para acceder a la jubilación según el número de hijos; flexibilización para la jubilación por edad avanzada y para el acceso al subsidio transitorio y jubilación por incapacidad; reconocimiento de cómputos especiales acordados en convenios colectivos; subsidio por vejez para mayores de 65 años y menores de 70, carentes de recursos; prima por edad a los mayores de 70 años, restablecida gradualmente 28 años después de su anulación por la dictadura, aunque cabe reconocer que no ha finalizado su plena restitución; iniciación en 2007 del proceso de eliminación de los topes establecidos en octubre de 1979 (esto es: transcurrieron la dictadura y cuatro gobiernos democráticos para su desaparición; y este proceso tampoco ha finalizado).

Agreguemos también que desde 2008 se pagan correctamente jubilaciones de la construcción mal liquidadas durante más de tres décadas; se otorgaron pensiones a víctimas de la violencia doméstica, de delitos violentos y de persecución por la dictadura y para los obreros de frigoríficos. Son otros de los tantos logros. Podríamos enumerar los progresos en asignaciones familiares, seguros de paro, soluciones habitacionales para jubilados y pensionistas, etcétera. Nos lo impiden solamente razones de espacio.

Algunos números significativos

La jubilación mínima. Al finalizar el año 2004 ascendía a $1.404. En julio de 2013 asciende a $ 5.846. Más de 400% de incremento.

Aumento de pasividades. En el año 2005 la pérdida de valor de las pasividades era de un 27% real. Al final de 2012 la recuperación es superior al 40%, y continúa ascendiendo en 2013.

Hay muchos otros aspectos: operaciones de cataratas (Hospital de Ojos), turismo social, etcétera. Quien haya leído lo anterior podrá sacar sus conclusiones acerca de los cambios introducidos. ¡Si habrá elementos!

El futuro

¿Y el futuro? Nos deparará desafíos importantes. Dos de ellos, de gran complejidad. El primero es el envejecimiento de nuestro país, que deberá ser encarado para lograr un sustento racional del sistema.

El segundo, la persistencia en nuestra seguridad social del Subsistema de Ahorro Individual -las AFAP-, sustentado en principios opuestos al fundamental de la solidaridad redistributiva con sentido de justicia social, pilar sustancial histórico de nuestra seguridad social.

El notorio envejecimiento de nuestro país en las últimas décadas es, quizás, el mayor desafío para el sistema en los próximos 20 años. Es casi imposible encarar el futuro sin tener en cuenta la evolución demográfica. Alguna década atrás el promedio era de 74 años. En 2010 llegamos a 76 sin diferencias entre la mujer y el hombre. Observemos, entonces, la profundidad de la cuestión.

¿Consecuencias? La seguridad social, fundamentalmente el régimen de reparto, tendrá que pagar durante más tiempo las prestaciones, por lo que será más costosa, ya que habrá cada vez menos contribuyentes y más amparados retirados de la vida laboral. Y además porque, de no existir enfoques estratégicos de mediano y largo plazo, las variables para hacer frente al mismo serán los repetidos ajustes de impuestos afectados y la asistencia financiera del Estado.

Es imprescindible, a efectos de la previsibilidad en las décadas venideras y pensando en las futuras generaciones, encarar políticas con visión de futuro para que el tema sea manejable. Lo contrario nos colocaría en enormes dificultades para cumplir con el elemental deber de la protección social; es decir, se tendrían problemas para utilizar los instrumentos disponibles por parte del Estado con el objetivo de promover y mejorar un conjunto de aspectos necesarios para una vida digna.

Políticas

Es notoria la interdependencia entre los cambios demográficos, el empleo, la integración laboral, la protección social y el desarrollo económico.

Habrá que pensar en medidas a efectos de promover el empleo y la formación profesional a lo largo de toda la vida, agregando en el caso de los adultos mayores el trabajo a tiempo parcial, jubilaciones progresivas, trabajo compartido, con los debidos estímulos a las empresas. Y por supuesto, impulsar la mayor permanencia de los adultos mayores en el mercado laboral cuidando que no existan discriminaciones.

Agregamos la adecuación y previsibilidad de las pensiones, y una transición gradual y flexible de la vida profesional activa a la jubilación.

Deberán pensarse medidas a efectos de desalentar el abandono del mercado de trabajo, adoptando soluciones flexibles en los mecanismos de jubilación y promoviendo, además, la participación activa de las personas mayores en la vida de la comunidad.

Y junto con las políticas que necesariamente deberán implementarse desde el punto de vista de la protección social, se profundizarán otros desafíos tales como el desarrollo de un adecuado Sistema Nacional de Cuidados y la consiguiente igualdad de género al respecto, la atención especial a la discapacidad, etcétera. Todas estas son cuestiones que generarán cada vez más demanda en función, precisamente, del envejecimiento poblacional.

El subsistema de ahorro individual

Es un tema de enorme complejidad política, ideológica y técnica, lo que explica las múltiples posiciones divergentes que existen. Precisamente por ello, creemos que en el futuro no podrá dejar ser considerado. Surgen varias interrogantes.

Si se trata de seguridad social, protección social y derechos humanos fundamentales, reconocidos nacional e internacionalmente por la normativa desde varios años atrás, ¿pueden estar sujetos en su concreción a las oscilaciones del mercado financiero? ¿No sería necesario dar seguridades a los afiliados que confían sus ahorros a las AFAP de que el riesgo que se corre por la inversión de los mismos, decidida solo por las administradoras, no sea de su exclusiva cuenta, máxime considerando las deducciones que se le realiza al Fondo de Ahorro Previsional (FAP)?

Es por demás elocuente lo sucedido con la denominada "tasa técnica". Cuando el Banco Central la modificó a la baja en 2012 respondiendo precisamente a inquietudes financieras, esa tasa, que forma parte del cálculo de la pasividad, originó una rebaja de las prestaciones a los afiliados de las AFAP de entre 8% y 20%. Y todo ello sin ningún tipo de consulta al BPS.

Las comisiones que pagan los afiliados a las AFAP, excesivas sin duda, ¿no contribuyen a disminuir lo que el afiliado ahorra, que mucho influirá naturalmente en su futura jubilación por este subsistema? ¿Es racional y ético que la custodia de los títulos y valores representativos de lo ahorrado, depositados en una entidad financiera, dé lugar al cobro de una comisión pagada por el afiliado?

¿Qué razón hay para que, cuando se afilia voluntariamente a una AFAP alguien que por el monto de su salario no está obligado a hacerlo, la cuota parte de las prestaciones que le corresponde pagar al BPS se aumente en un 1,5% más? ¿Es esto un subsidio encubierto para que se afilien a las AFAP quienes no están obligados? Por otra parte, esa erogación la paga el BPS, y se calcula para 2014 el monto ascenderá aproximadamente a unos ¡407 millones de dólares! Y recuérdese que el BPS está impedido de cobrar por el trabajo que realiza para el sistema de ahorro individual (las AFAP). Esto es: trabaja gratis y otros se llevan la ganancia. ¿Es posible hacerse el distraído ante esto?

¿Por qué la constitución de las sociedades anónimas AFAP está exonerada de todo tributo? Cabe agregar que también lo están las aseguradoras por los tributos a los ingresos.

Es fácil observar diariamente la propaganda intensa que realizan las AFAP, fundamentalmente AFAP República, tratando de atraer afiliados. ¿Es fidedigna esa publicidad, esto es, responde a lo que sucede en la realidad? Recordemos el art. 98 de la Ley 16.713: “La publicidad deberá ser veraz y no inducir a equívocos o confusiones”.

Luego de todo lo expresado, ¿será o no trascendente para el futuro de una seguridad social solidaria, redistributiva de la riqueza, la permanencia o no de las AFAP? ¿Qué opinan? ¡Ah! Recordemos que el dinero en poder de este subsistema asciende aproximadamente a un 18% o 20% del PBI.

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